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MI PRIMER MOTO
"Pues les cuento que tengo 17 años y mi padre me regalo una moto, en realidad yo quería una moto de esas marcas mas comunes, pero ahora que tengo mi AKT 100 no la cambio por nada es la mejor moto además de ser dos tiempos es muy potente, cómoda y sencilla, definitivamente AKT cambio mi vida"
Ocho Castaño Ochoa Castaño
“Cuando compré mi moto mi vida cambió, la amo, es la que me lleva a todas partes, mi confidente y compañera en mis aventuras, mi familia también la ama, nos lleva a todas partes, nunca molesta para nada, es nuestra compañera fiel y lo mas importante; me ha dado excelente estabilidad económica ya que con ella he logrado todo lo que me he propuesto. Mi moto y yo somos una sola y sin ella no puedo vivir.”
Maritza Calderón, AK110 X, Pasto
“Siempre quise tener una moto pero no sabia por cual decidirme. Quería una moto potente, económica y que me brindara la adrenalina suficiente. Fue entonces cuando AKT me ofreció mas de lo que buscaba. Con sus espectaculares motos cuyas características van a la vanguardia de las mejores del país. Con su espectacular diseño, mi AKT200 me ha acompañado por las duras carreteras del territorio nacional desde estrechas e inclinadas curvas, hasta pedregosos terrenos, donde ha demostrado su supremacía. Sólo me resta decir, que con potencia, respaldo y garantía, AKT cambio mi vida.”
Daniel Herrera, AK200 SM, Cundinamarca
“Adquirir una moto se convirtió en una necesidad de carácter obligatorio debido a la demanda laboral y asimismo familiar. Era necesario transportar los niños al colegio y se hacía más fácil cualquier movimiento relacionado con las contrataciones de obras y recreativas. AKT se presentó como la mejor opción por el financiamiento, y hasta el momento no me arrepiento de haber tomado esta decisión. Mi mundo se ha facilitado y mejorado muchísimo.”
Ferney Pineda, AK110 S, Apartado
“De las mejores experiencias es que viaje en mi moto AKT en vacaciones de Semana Santa hasta la ciudad de Ibarra en el Ecuador, y la moto funcionó a las mil maravillas, además que mis amigos no creían que en esta moto hubiera llegado tan lejos, comparado con las motos que ellos tienen.”
Luis Fernando Timarán, AK125 S, Pasto
"Llevo 18 años manejando moto. He tenido de todo tipo de marcas, diseños y cilindraje. Hasta el momento he tenido 6 AKT de todo tipo, y me parece una excelente moto y servicio. He viajado en ellas, lo que no he hecho con otras, y gracias a Dios sin novedades"
Diego Cadena, AK125 SL, Medellín
"Llevo 30 meses con mi AKT 125 y para mi es la mejor que he tenido en
27 años de conducir moto, porque he viajado mucho en ella y nunca me ha dejado varado. Me ahorra 70% de combustible mas el aceite de motor.
Es muy cómoda de manejar. Por eso se la recomiendo a todo el que me doy cuenta que va a comprar moto"
Jairo Arcila, AK125 SL, Medellín
La negra
"Estoy empezando a disfrutar esta motocicleta, y le he encontrado grandes cualidades, sobre todo en el manejo fuera de carretera, en barro y potreros... me encuentro muy a gusto con ella... ya habia tenido otras motos entre ellas una susuki ts 125 y una piaggio px 150( aun la tengo). Espero sacarle todo el jugo que pueda a esta"
Diaz Diaz
Esta es mi historia
"Desde los 11 años desee tener una moto de propiedad pero si no tenia una misera bicicleta menos una moto, cuando ya fuy creciendo dije trabajare y me comprare mi moto, cuando ya fuy profesional conoci la mot akt economica y ahorrativa y tengo una ak 110 especial y vivo feliz y contento y quiero la akt 200 como la consigo"
Ibarguen Mosquera
Paseos
"Los mejores paseos de mi vida con mi esposa"
Moralese Escudero Moralese Escudero
Super akt235R
"Nuestra super AK235 R esta haciendo realidad nuestro sueño de viajar juntos por colombia"
Pulido Rios Pulido Rios
Desde mi Akt
"Cuando tuve mi Ak125 conocí la libertad y conocí a los amigos del Club Akt Moto Libre de Medellín"
Osvaldo Gutiérrez
"CUANDO EL NORTE ES EL SUR"
Lunes, 10 de diciembre de 2007
En el municipio de Angelópolis fue programado el viaje en moto por Suramérica; ocurrió mientras recorríamos el suroeste antioqueño, sin embargo, once años atrás se venía mencionando.
Martes 11
Se hicieron los respectivos ajustes mecánicos a Dulcinea (moto AKT-125), aparatito fiel e indispensable para la travesía; de igual manera se adelantaron algunas gestiones de carácter urgente.
Miércoles 12
Acudimos al consulado ecuatoriano para solicitar el permiso de ingreso de Dulcinea a ese país; al preguntársele al cónsul su opinión sobre la quijotada, respondió: "si estuviera joven como ustedes también lo haría". Una vez se procedió a verificar el serial del chasis, el cónsul afirmó: "esa motico no los lleva ni a La Pintada". Como Dulcinea aparecía a nombre del señor Óscar Betancur fue necesario elaborar un documento donde constara su autorización para sacarla del país.
Jueves 13
La partida fue a las 5:30am con un kilometraje inicial de 14. 952, una maleta inconmensurable, un morral mediano y dos viajeros ávidos de aventuras. 400 kilómetros después, cerca de Cali, Dulcinea había consumido sólo 15.000 pesos en gasolina (2.3 galones). La primera noche se pasó acampando en la parte rural de Santander de Quilichao (Cauca).
Viernes 14
Salimos a las 6:30am, paramos cuando el hambre ya nos derrotaba, al fin comíamos de manera decente en el Bordo, Cauca. Después del almuerzo comenzamos la gran cuesta de la cordillera hasta llegar a Pasto, donde por vez primera pinchábamos, por fortuna al frente de un montallantas. Como la lluvia era inclemente y Mario iba mal de impermeable, un parroquiano nos llevó hasta su casa y nos regaló un ajuar completo, luego nos orientó hasta agarrar nuevamente la Panamericana. En medio de un aguacero llegamos al Pedregal, allí nos hospedamos en el hotel La Esmeralda.
Sábado 15
A las 6:15am dejábamos atrás el Pedregal, más tarde entrábamos a Ipiales donde tuvimos que gestionar el certificado del DAS ya que ninguno de los dos lo teníamos vigente, fue un gasto bastante cuantioso; después del desembolso nos dispusimos a efectuar el cambio de moneda, únicamente nos acompañaban 600 dólares para todo el recorrido. En Rumichaca ya éramos la comidilla de nacionales y extranjeros, nos regalaron datos para contactar gente en Argentina y en Chile; nos preguntaban por lo recorrido, se reían al mirar la moto y "la mortaja" que soportaba en su pequeña parrilla; nos obsequiaron una linterna y nos colmaron de bendiciones.
Al llegar a Tulcán nos antojamos de pollo, lo servían con consomé y todo! Nos dejó asombrados el precio de las cobijas y los objetos para el frío, muy baratos. Continuamos rumbo a Quito, sin embargo saliendo de Tulcán tuvimos el primer impase: unos policías que estaban en el puesto antinarcóticos número 10 del Charchi nos requisan y toman un billete al azar, nos dicen que está falso y que por tanto quedamos detenidos, otro policía se acerca y nos dice que negociemos, que eso nos da dos años de prisión. Allí estuvimos por más de dos horas, los policías al ver nuestra renuencia dicen que nos vamos pero nos hurtan el billete supuestamente falso.
La primera tanqueada en Ecuador nos causa alegría, pues el galón de gasolina extra cuesta 1.45 dólares, unos 2830 pesos teniendo en cuenta que el dólar cuesta 1950. La lluvia se desata y cae hasta 9:30pm, hora en que paramos a acampar en Cajas, un caserío a dos horas de Quito.
Domingo 16
Arrancamos a las 6:00am en medio de la lluvia, cruzamos la línea ecuatorial y un par de horas más tarde arribamos a Quito, por error casi nos metemos por la vía del Trolebús, estuvimos buen rato perdidos en la capital ecuatoriana hasta que al fin nos reencontramos con la "Pana" (panamericana), más tranquilos desayunamos "fritada".
En las horas de la tarde pasamos por la base del Chimborazo, uno de los volcanes más altos de Suramérica, por un instante pudimos ver algo de su nieve, la neblina lo impedía casi todo el tiempo. En la provincia del Chimborazo cruzamos un páramo inmenso, allí sólo se observaban frailejones y neblina. El descenso gasto varias horas, por la distancia y por el mal estado de la carretera. Acampamos en la pieza de rebujo de la casa de don Polo, un carretero lleno de hijos que nos brindó una rica cena. Hicimos cambio de aceite y un pequeño ajuste a la cadena.
Lunes 17
Encendimos el motor a las 6:30am, al mediodía ya estábamos a pocos kilómetros de la frontera con Perú disfrutando de un paisaje semidesértico y lleno de avestruces en cautiverio, casi compramos un huevo, pues un fulano nos contó que con uno solo comían 12 personas. Hicimos el trámite correspondiente en Huaquillas (el policía de aduanas no tenía idea, le tocó ilustrarlo a Mauricio) y entramos a territorio peruano. Aguas Verdes nos descrestó: nadie obedece al semáforo, cuando cambia a rojo un guarda de tránsito debe atravesar una guadua para detener a los motociclistas, es un verdadero caos; las motos son forradas en terciopelo y portan placas de madera y acrílico.
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